Mons. Aguer defiende el pudor ante programas televisivos degradantes

El Arzobispo de La Plata (Argentina), Mons. Héctor Aguer, defendió el pudor, que “es un sentimiento que resguarda la intimidad personal”, ante el bombardeo de la televisión que banaliza la sexualidad y lucra a costa de “la degradación cultural del pueblo argentino”.

Durante el programa Claves para un Mundo Mejor, el Prelado dijo que “este exhibicionismo tiene que tener algún freno, tiene que tener algún limite y me parece que el límite lo tiene que poner, espontáneamente, la opinión general”.

Advirtió que este tipo de programas atentan “contra la dignidad humana en cuanto a la noción del amor, del eros, de la sexualidad. Aquí no hay mojigatería ninguna en oponerse a esa desmesura sino que aquí se trata de un valor fundamental de decencia sin el cual no se puede vivir seriamente aquello que es más íntimo en la persona humana”.

Sin mencionar el nombre, el Arzobispo dijo que “en ese programa se acumula la fealdad, la grosería, la indecencia, la pornografía… Es decir, es un signo de la decadencia cultural que estamos viviendo y soportando; especialmente si uno toma en cuenta que, según dicen, tiene 25 o 30 puntos de rating”. “¿A qué grado de estupidización ha sometido a nuestro pueblo?”, cuestionó.

Mons. Aguer dijo que no se debe confundir “el pudor con la mojigatería, con el ocultamiento puritano. Estas son más bien deformaciones hipócritas o enfermizas del pudor”.

“El pudor es un sentimiento natural, no convencional. Es algo que poseen todas las personas honestas y del cual carecen los descarados, los desvergonzados, los degenerados, que se complacen en ostentar sus vicios y perversiones”, afirmó.

En ese sentido, dijo que el pudor ayuda “a detenerse, a ser discreto, a proteger algo íntimo que no puede ser exhibido indebidamente (…) y que, en ese sentido, favorece el ejercicio correcto de la sexualidad, del eros, del amor”.

“El pudor es un ingrediente imprescindible para una conducta recta en ese ámbito de la vida humana. Implica una cuota de vergüenza honesta y el saludable temor de envilecer algo íntimo, que no se quiere comunicar de cualquier manera”, añadió.

Mons. Aguer advirtió que este valor se está perdiendo en la sociedad contemporánea. “El hecho de que la palabra pudor ya no suene y no circule en una conversación social, indica que este valor ha sido puesto entre paréntesis”, indicó.

Por ello, llamó a los argentinos a reaccionar, porque de lo contrario “esta decadencia cultural de nuestro pueblo va a continuar hasta un abismo insondable. Y eso sería una hipoteca de la esperanza que podríamos abrigar para el futuro argentino”.

BUENOS AIRES, 25 Oct. 11 (ACI).