“A MÍ ME LO HICISTE”

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.”

Entonces los justos le responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te  dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?

Y el Rey les dirá: En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.” (Mateo 25: 35-40)

Bastó que expusiera el drama que vi por televisión en un programa periodístico, que en la calle, entrevistaba a unos hermanos pobres, viviendo en ese lugar.

Gente sin techo, durmiendo en la calle, cocinando en una olla vaya a saber qué… y contando lo que a los oídos suena como ficción.

¿Cómo imaginar que en esta “tierra de promisión”, donde todo pareciera “andar sobre ruedas”, en pleno centro, se vea lo que se ve?

Razones de esto, de aquello… Me tienen harto las razones que se esgrimen desde la demagogia que quiere presentar “como arte, el basural”…

No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que quien se niega a oír.

Me tiene harto el monólogo “todobienista” de algunos, a quienes nada pareciera que se les puede preguntar, incluso para aprender… ¡No!

Sólo sentarse y escuchar…

¿Qué es esto? ¿De dónde viene semejante presunción?

Lo que está bien, está bien… ¿Y lo que no lo está…? “Ah, quienes así lo ven, son enemigos”…

¿Será así?

En lo personal, esto ya lo viví en décadas anteriores y creí ya superado.

La soberbia, el orgullo, el autoritarismo, la corrupción, la demagogia… no es de “derecha”, ni de “izquierda”, es humana.

En la Iglesia decimos: Si está bien lo que pudimos hacer ¡Gloria a Dios!

Si no está bien… arrepentirse, pedir perdón a Dios y buscar enmendar o modificar la acción, en la dirección de lo bueno, lo noble, lo virtuoso. Claro, para ello se requiere la humildad.

Bastó -decía al comienzo- que expusiera lo que había visto para que mis hermanos de la Comunidad Cristiana Católica se pusieran “manos a la obra”… o más bien “al bolsillo” y juntamos una gran cantidad de alimentos que en 48 horas estuvieron en manos de los necesitados.

¿Alcanza…? ¡No! pues necesitan un techo y otras cosas, que no podemos darles… pero por esto, no vamos a dejar de hacer lo que el Señor nos ha enseñado y que nuestra Comunidad realiza también regularmente: “cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”.

Les dijimos: ¡JESÚS TE AMA!

Les dimos lo que buenamente se juntó, para que pongan en esa olla algo bueno, sustanciosos, digno… Pues el pobre, a los ojos de Dios, así como el dolor, es sagrado.

¿No te parece?

 

 

COMUNI-CARI-DAD”  (*)

  

EL POBRE NO PUEDE ESPERAR 

SEPA EL ALMA BIEN NACIDA. 

SANGRA CUAL HUMANA HERIDA 

LA REALIDAD EN QUE SE VIVE. 

QUE ALGUIEN EL PAN MENDIGUE 

EN MI ARGENTINA QUERIDA… 

 

EN MI CRISTIANA COMUNIDAD 

EL POBRE ES EL “PRIVILEGIADO”. 

EL TRISTE, SÓLO Y MARGINADO

PORQUE NO TUVO ESA OCASIÓN 

¡QUÉ IMPORTA SABER LA RAZÓN! 

IMPORTA EL HABERLO AYUDADO…

  

COMO LAS AGUAS CUBREN EL MAR

ASÍ ACUDE EL CORAZÓN CRISTIANO 

JUNTAMOS VÍVERES PARA EL HERMANO 

QUE VIVE EN LA CALLE, HOY DÍA… 

HAY EN EL DAR, REAL ALEGRÍA 

EN EL EXTENDER A OTRO, LA MANO…

  

HABLO DE LO QUE SABE OCURRIR 

EN CADA LLAMADO SOLIDARIO… 

EL POBRE ES EL DESTINATARIO 

DEL CRISTIANO FRATERNO VIVIR.

  

JUAN CARLOS HOVHANESSIAN

(*) “Fierrunas”

 

“LO MEJOR PARA TODOS”

Hoy, martes 20 de septiembre, compartimos -como Comunidad- una hermosa misión, que por años hemos realizado semana a semana en la calle, llevando alimentos y ropa a quienes allí viven.

Hoy llevamos alimentos a aquellos que cocinan en lugares que están a la intemperie, también les llevamos ropa.

Fue emocionante ver hombres grandes… que cuando les entregábamos -por ejemplo- las botellas de aceite, exclamaban gritando: ¡ACEITE!

No puedo sacar de mi cabeza esos ojos… Cuánta necesidad en esta bendita Argentina.

Cuando volvíamos, con Marcial, Miriam y Milagros, comentábamos cómo se cuidan entre ellos.

Había una señora con dos bebés, le quisimos entregar los alimentos, pero nos pidió que se lo dejásemos a otros, porque ella comía en un parador; entonces le dimos ropa nueva para sus niños (tejida por las damas de nuestra Comunidad).

Pedimos a Dios, por todos aquellos que viven en las calles, por todas esas familias, para que puedan tener un lugar digno donde vivir. Que esos niños puedan tener una niñez feliz junto a sus padres. Que quienes tienen la responsabilidad de velar por el pueblo argentino, lo hagan… pedimos a Dios que toque sus corazones.

Este es nuestro sincero deseo, porque amamos a nuestro pueblo y queremos lo mejor para TODOS… no sólo para algunos.

Que el Señor los bendiga y los guarde de todo mal. ¡Amén!

Celia M. de Hovhanessian